A propósito de las mudas espaciales

Tiempo de lectura: 7 minutos.

Objetivo: conocer cómo deben realizarse las mudas espaciales.

Una muda espacial ocurre cuando realizamos un cambio en la persona que está narrando la historia. Por ejemplo, cuando el narrador migra de tercera a primera persona y viceversa. Las mudas, ya se ha dicho con anterioridad en otros textos, se realiza con el objetivo de enriquecer la visión del lector.

Uno de los retos del escritor es realizar las mudas de manera conveniente, es decir, sin que el lector sea consciente del cambio realizado. Sin embargo, realizar mudas es complejo y en no pocos textos apreciamos que el escritor carece de la pericia necesaria como para efectuarla con éxito.

El siguiente texto del escritor Karl Heinz nos proporcionará el ejemplo perfecto para entender en toda su dimensión lo que deseamos expresar.

“…Le parecía muy notable que, en los últimos tiempos, la señorita Keller había variado su opinión anterior y no se mostraba dispuesta a seguir investigando el asunto. Por el contrario, estorbaba cualquier intento que él hiciera de profundizar en la cuestión, de manera que no le era posible presentar al señor Obersturmfuher pruebas concluyentes. La conducta de la señorita Keller debía calificarse, cuando menos, de ligereza, si se pensaba cuán dura era la lucha en que se hallaba empeñado el pueblo alemán, y por eso se veía obligado…

Etcétera. Había sido una letanía asquerosa. Hegemann había intentado, por cierto, tomar la dorada vía intermedia: de un lado agradecer a este pobre diablo su vigilancia; de otro lado, empero, tranquilizarlo. Lo que no podía era ignorar simplemente la información.

Así pues, unos días más tarde había mandado a llamar a Beate, y entonces había tenido lugar aquella escena poco agradable que recordaba solo en contra de su voluntad y con bastante remordimiento.

Cuando él dice: ¡adelante!, la joven abre la puerta y se queda en pie junto a ella.

—Me ha mandado llamar, Obersturmfuher?

Hegemann no responde. La contempla pausado, en forma indecorosa. Luego sonríe y va hacia ella.

—Esto queda entre nosotros, Beate…”.

También los muertos tienen sombra Pp-239.

Karl Heinz Weber

En el fragmento anterior, Karl empieza narrando en tercera persona. Esto hecho lo corroboramos cuando se refiere al personaje en cuestión: “Hegemann había intentado, por cierto, tomar la dorada vía intermedia: de un lado”. Se trata de un él. Si estamos de acuerdo en este punto sigamos adelante.

La lectura continúa con naturalidad hasta que llegamos al siguiente punto: “Cuando él dice: ¡adelante!, la joven abre la puerta y se queda en pie junto a ella.

El lector avezado notará de inmediato la intromisión “cuando él dice adelante”. Hasta ese momento el relato transcurre más o menos con normalidad, pero entonces, en vez de realizar una muda espacial a primera persona, como corresponde, introduce una breve sentencia que en vez de reforzar la ficción lo que hace es destruirla porque nos recuerda que un narrador nos está contando la historia.

En este caso lo que convendría es crear una escena que permita a los personajes expresarse. La solución en realidad es muy sencilla, observe la sugerencia de corrección.

Sugerencia de corrección

“…Así pues, unos días más tarde había mandado a llamar a Beate y entonces había tenido lugar aquella escena poco agradable que recordaba en contra de su voluntad. Era mediado de noviembre. El clímax no era agradable en aquella época. Todos corrían a protegerse a sus casas después de las cuatro de la tarde y él no era la excepción. Se imaginó a Beate maldiciendo bajo la tormenta mientras se dirigía a su casa. En ese momento tocaron a la puerta.

—¡Adelante! —Dijo de manera mecánica. La puerta se abrió de un tirón. Ahí estaba ella, vestida con un abrigo de lana y un gorro de fieltro cubierto de nieve.

—¿Me mandó a llamar, Obersturmfuher?

No contestó de inmediato, en realidad no sabía qué decir así que la contempló en silencio, de forma indecorosa. Luego sonrió antes de acercarse a ella.

—Esto queda entre nosotros, Beate…”.

Como se puede apreciar, el tono y la impresión que recibe el lector una vez que ha leído la corrección es diferente. El narrador se mantiene agazapado, trata por todos los medios de que no lo descubran. En la corrección alterno entre descripciones muy cortas que den más cuerpo a la historia y parlamentos de los personajes que les otorguen vigor y brillo. Así es como los lectores se olvidan de que les estamos contando una historia, intercalando con eficacia pequeños fragmentos que nos ayudan a delimitar los caracteres de los personajes. Su función es simple, iluminar la narración aquí y allá hasta completar un hermoso cuadro.

Resta señalar que en este caso, la muda espacial se intercala con la temporal. No debemos olvidar que el personaje está recordando una escena previa: había mandado a llamar a Beate, y entonces había tenido lugar aquella escena poco agradable que recordaba solo en contra de su voluntad.

Las características de la muda temporal no son objeto de este estudio. Acotaré, únicamente, que dominar los secretos de la muda temporal es obligatorio para garantizar el éxito de la ficción.

Por supuesto que podríamos seguir hablando de esta técnica. Te recomiendo que actualices tu cuenta a premium y sigas aprendiendo con los contenidos que comparto solo con los escritores interesados en escribir obras memorables. Arriba verás una oferta excepcional. Espero que la disfrutes. 

¡Seguimos adelante!

Ray