Contar una historia utilizando el poder de la atención Parte II La narrativa

Contar una historia utilizando el poder de la atención Parte II La narrativa

Ray Bolívar 

Contar una historia utilizando el poder de la atención implica no solo el dominio de las habilidades mencionadas en el artículo anterior, coherencia y cohesión, claridad y sencillez, etc. Intervienen un conjunto de factores que bien utilizados convertirán tu prosa en una verdadera joya. En esta segunda parte profundizo en el papel de la motivación y en la inteligencia narrativa.

El papel de la motivación 

Saber narrar supone tener la capacidad de motivar y persuadir al lector. En realidad eso es lo que un narrador hace constantemente, persuadir al lector para que profundice en la lectura del texto, el escritor le ofrece trocitos de chocolate y trufa dispersos por la narración, estimula su curiosidad y crea un marco de lectura cómodo en el que los lectores comienzan a disfrutar la prosa, interactúan con el texto, se hacen preguntas, pero sobre todo avanzan.

La transformación de la historia, el efecto acumulativo

En cierto momento, la historia se revitaliza, de repente ya no es un texto que ojeamos por curiosidad; ante nosotros se elevan catedrales de piedra construidas por gigantes, cobran vida los ejércitos de Aníbal que arrasan con sus enemigos, el ruido de los yelmos al caer, los escudos chocan unos contra otros, el siseo de las jabalinas; el sudor resbala por la frente de los hombres y rueda hasta morder el polvo que se entremezcla con las sandalias de los luchadores…

Escenas que doblegan la voluntad del lector 

Cuando la escena surge ante los ojos del lector y este es capaz de percibir el llanto de un niño abandonado en medio de un estercolero o el ímpetu de los aurigas enfrascados en una carrera a muerte, entonces estamos en presencia de un texto con suficiente vigor como para doblegar la voluntad de los lectores y obligarlos a continuar la lectura, cuando somos capaces de utilizar con sabiduría los elementos narrativos se despierta la emoción y toman cuerpo la curiosidad, la sorpresa o el asombro; tanto la curiosidad como el asombro son elementos constitutivos del texto y juegan un enorme papel en la consecución de nuestros objetivos.  

​La historia que emociona

El lenguaje no debe, en ningún caso, limitar la lectura. El escritor debe entrenarse a consciencia en el uso apropiado, entiéndase "preciso" de la lengua. Una vez que creamos el contexto e involucramos al lector en la historia debemos comunicar un estado de ánimo o una emoción. En este punto el lector se convierte en un espectador ávido de conocimiento que se encuentra a merced del escritor y su inteligencia narrativa.

La inteligencia narrativa o cómo involucrar al lector 

La inteligencia narrativa es la manera como utilizamos nuestro arsenal técnico para conducir a nuestros lectores a través de la historia. Conviene añadir en este apartado, que la inteligencia narrativa permea toda la obra. Cada una de las decisiones que tomamos afectan por igual la calidad de nuesto trabajo, ¿cuál es el personaje principal y cuáles son los personajes secundarios? Ante un reto, ¿quién muere o quién vive? ¿Cuáles son los obstáculos que debe superar el héroe? o ¿qué características debe poseer el antihéroe?

El núcleo de la narración pasa por la toma de decisiones (realizadas por el escritor) que determinan la importancia y el valor de nuestra obra. Sin embargo, uno de los aspectos a los que mayor atención debemos prestar cuando se narra es la conexión de la historia. La inteligencia narrativa nunca debe ir en detrimento de la conexión y este es el principio que debemos poner en práctica al narrar, la inteligencia narrativa debe ir en función de la obra y en concreto, en función de la capacidad de conexión de la obra.

Narrar y conectar 

A estas alturas del texto ya te habrás percatado, querido lector que narrar no es un asunto baladí, intervienen múltiples variables y por supuesto, el éxito depende en buena medida de nuestra capacidad para integrar de una manera armónica todo este gran conjunto. En cierta medida, el trabajo de un escritor es como el de un director de orquesta; debe conocer de memoria el sonido de cada uno de los instrumentos, determinar el momento más apropiado para que hagan su entrada los oboes, identificar si el ejecutante del Chelo emitió un si bemol en vez de un sostenido, o realizar arreglos para que el conjunto se convierta en un modelo armónico y bien proporcionado cuyo efecto tenga un único fin, conducir hacia el placer estético.

Resumen

Narrar y conectar con el lector es una de las primeras habilidades que debe dominar el escritor. No estamos hablando, en este caso, de redactar a un nivel básico o medio, ni siquiera formal, sino de aprender a trabajar con la materia prima del escritor para alcanzar, a ser posible, la maestría en el uso del lenguaje. En la medida en que seas capaz de dominar la habilidad narrativa la construcción de la historia ganará en eficacia y tendrás mayores recursos para dirigir al lector a través de las diversas peripecias de la historia, aumentará tu poder para motivarlo o dirigirlo con inteligencia narrativa hacia un clímax exuberante en los brazos en una heroína o para que llegue a las últimas páginas de tu obra con la convicción de que el tuyo es un libro extraordinario.

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