El compromiso del escritor

el compromiso del escritor

Ray Bolívar 

En días pasados se suscitó un intenso debate en uno de los cursos de novela que imparto. En lo personal, los debates me encantan siempre y cuando no ataquen al individuo sino a la idea. Este debate en particular abordó el tema de la función social del escritor en nuestros días. Debo decir que surgieron, como es lógico en estos casos, opiniones encontradas. La literatura y la política a veces se tocan. El Realismo Social con su carga profundamente humana ha parido obras como La madre, de Gorki o El doctor Zhivago, pero en su haber también se cuentan engendros literarios con una marcada intención panfletaria.

El arte y la política no suelen llevarse bien salvo en honrosas excepciones. En el artículo de hoy hablaré del compromiso del escritor con la sociedad y con el arte.

Asaltar el cielo con las manos

Escribir con pasión y honestidad es como asaltar el cielo con las manos, los escritores que conectan con su verdad interior y la reflejan tienen mucho que aportar a la sociedad, sobre todo cuando abordan problemáticas sociales que ignoran los medios de comunicación. Tengo la sensación de que España, esa España capaz de protestar contra la injusticia cuando sus líderes la llevan a la guerra padece una especie de ceguera cuando se trata de diseccionar las diversas realidades que conforman la nación.

Escribir es un acto de fe y de valentía 

Ahora todo el mundo quiere ser escritor, hasta los taxistas escriben novelas y algunos no lo hacen mal. Recuerdo una experiencia singular que viví en la feria del libro del año pasado, si la memoria no me falla. Resulta que el estand de Fernando Aramburu, un verdadero coloso de las letras quedaba justo frente al de Laura Escanes. A los efectos, esta última “con perdón” es una especie de pigmeo literario. Lo significativo, en este caso, era que muchísimos jóvenes esperaban ansiosos por comprar el libro de Laura. El estand de Fernando Aramburu, en cambio, era un desierto de almas. De hecho, el autor, con los brazos cruzados, observaba el éxito y la popularidad de Laura. Lo recuerdo negando lentamente, no sé qué estaba pensando, pero estoy convencido de que no era bueno.

Mercenarios del dinero, ¡malditos capitalistas! 

El ejemplo anterior refleja muy bien el panorama literario del país. ¿Será que los libros son un reflejo de la sociedad? Hagamos una breve búsqueda y revisemos las listas de los más vendidos. Me basé en la lista que publica Casa del Libro. En primer lugar aparecen Joël Dicker, y Reyes Monforte. A continuación, encontramos a Mikel Santiago y Juan Gomez Jurado.  

Es posible que la generación del 36 esté demasiado lejos de la invasión Millennial, pero a veces me pregunto si los esfuerzos de Lorca y Rafael Sánchez Ferlosio, por citar solo a dos titanes fueron en vano. La novela social española parece hundida en un lodazal. Los autores de calado visitan una y otra vez el tema de la guerra civil, quizá porque España necesita solucionar el pasado para enfrentar el presente de una manera más eficaz o tal vez porque la guerra es un tema rentable y al que de una forma u otra siempre volvemos. El ser humano está lleno de excentricidades, algunas de ellas como el masoquismo o el sadismo son sorprendentes.

Cuando reviso las listas de los libros españoles más vendidos al parecer triunfan los temas ligeros. ¿Será que el capitalismo finalmente ha impuesto sus reglas y vivimos una época en la que no importa la calidad literaria sino el color del dinero?

Sociedad, cultura y compromiso social 

Curar las heridas del pasado no es delito. Escribir libros ligeros tampoco lo es. Si un escritor sueña con escribir un Best Seller o varios está en su pleno derecho. Ambos intentos, el del escritor que busca fortuna a través de su esfuerzo y el del autor que pretende iluminar a la sociedad son válidos. Sin embargo, existe el factor editorial. Cada editorial tiene su línea y promueve un género. Las editoriales, todos lo sabemos, son negocios y el objeto de un negocio es generar beneficios no salvaguardar los valores literarios, ni siquiera descubrir nuevos talentos.

Así que no es raro, en estos tiempos, que los escritores se estrujen el cerebro una y otra vez ante las reiteradas negativas de las editoriales a publicar sus obras.

La irrupción de la web 3.0, la democratización de la web

La web 3.0 está revolucionando las relaciones humanas, pero sobre todo, está revolucionado el modo como nos comunicamos. Hace treinta años era impensable que un autor publicara un libro en la red y que millones de lectores tuvieran la posibilidad de comprarlo. Eso es lo que ha propiciado Internet y plataformas como Amazon, Wattpad, etc.

Escritores Indie, jinetes desbocados y performance

Hay personas que prefieren convertir su vida en una performance, a veces de mal gusto, para no pasar desapercibidos. Existe de todo en el mundo, desde anacoretas que prefieren pasar la mayor parte de su vida en silencio hasta los exhibicionistas que desnudan sus miserias en público y luego las publican en Youtube. Ignoro si dentro de 100 años los antropólogos estudiarán a los Youtubers como una escisión del Homo Sapiens que derivó en el Homos Tontus, pero de una cosa sí estoy seguro, serán estudiados.

Tal vez la dinámica de la sociedad nos ha convertido en jinetes desbocados que luchan por un minuto de gloria, da igual el precio que debamos pagar, incluso si este es nuestra propia humanidad queremos éxito y lo queremos aquí y ahora. Ser escritor en nuestros días se asocia con escribir libros superventas y con popularidad. Se trata de conceptos diferentes.

La irracionalidad del siglo XXI y el signo del postmodernismo

Sospecho que la honestidad no está de moda. Cuando algunas personas son capaces de difundir noticias falsas sobre la COVID con la única intención de convertirse en noticia, algo falla. Cuando la prostitución está prohibida en España, pero encontramos prostíbulos en las ciudades, en los polígonos y en las carreteras, algo falla. Cuando nuestros líderes y dirigentes se corrompen o se equivocan y nos engatusan con mentiras o medias verdades para no reconocer su error algo en la estructura de la sociedad falla.

El compromiso del escritor 

El compromiso del escritor, si existe, ha de ser profundamente humano no comunista ni capitalista, sino humano. El compromiso del escritor deberá rendir tributo en primer lugar a los ideales y las convicciones del creador, da igual si pretende entretener o provocar la reflexión, lo primero es la honestidad. Solo los textos sinceros reflejan la autenticidad del autor, captan la mirada de una época y se convierten en ecos que repercuten en sus lectores, no importa el tiempo ni el bando del lector, Don Quijote, Jean Valjean, Raskolnikov y Otelo son inmortales porque resumen un hecho trascendental tratado con una gran belleza artística, la huella humana.

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