El encuentro

El encuentro

El sabor de aquellas palabras flotando en el aire, en unas horas se desprendería para saciar la sed en unos labios llenos de deseo. Hoy era ese día tan anhelado por los dos, nunca se vieron pero les unía una fuerza extraña y mágica a la vez.

Y Soledad, así se llamaba la joven de ojos verdes, pelirroja y de muy bien ver, subió a ese tren con un destino equivocado; las gotas de lluvia seguían repicando tras los cristales como esa melodía embriagadora, que hace que tus ojos se cierren poco a poco y sus notas van vistiendo de dulzura cada uno de tus pensamientos y te fabricas tu propio sueño para seguir adelante.

Bajó del tren. Abrió su bolso de cremallera y su mano derecha se deslizó para coger la agenda donde la noche anterior anotó una dirección, la leyó y sus pies la guiaron hacia el nombre de la calle escrita.

Cuando inició el camino le vino la imagen de un pensamiento muy tempranero. Esto fue antes de ponerse su vestido de libertad. Y el mensaje se acomodó en sus labios pintados de carmín mientras lo recordaba.

Por fin cesó la lluvia y Soledad emprendió de nuevo su camino, ya quedaba poco por recorrer tan solo unos metros para llegar a su cita. Aquel mediodía las calles estaban bañadas de luz desprendida por la estrella.

Cuando él llegó, todo su ser percibió un extraño escalofrío. Sus miradas se cruzaron y se abrazaron fuertemente. Ella recordaba aquel beso inacabado que guardaba con fervor en sus labios, se quedaron unos segundos mirándose y por fin sus bocas se unieron para degustar de ese beso goloso.

La hora de separarse no tenía prisa. Se miraron a los ojos, se abrazaron apasionadamente y sus labios fueron a la busca del placer.

Empezó a chispear ¿volverán a verse?

Nati Regàs

Recomendada1recomendaciónPublicado en Historias para ser contadas

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Comentario

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  1. ¡Hola, Nati!
    Creo que tienes una buena historia. Hay imágenes metafóricas muy potentes, el hecho de que estén todas en un relato de una cuartilla, más o menos, le quita intensidad a la historia, quienes leemos nos diluimos en el brillo da la imagen y la intriga merma. !Buen final!