El paquetico

Desde la habitación se escucha el balbuceo del pequeño, muy, muy pequeño y frágil. Me lo encontré hace una semana al salir del burdel. Trabajo de puta, muy puta y digo que muy porque me gusta lo que hago… Aunque ahora no sé si decir que me gusta o me gustaba, porque ese balbuceo me está haciendo dudar.

Me gusta ser puta –dije-, porque llevo una vida cómoda y a no ser por alguno que otro baboso me lo paso bien, gano dinerillo, que me gasto en lo que me da la gana, me acuesto tarde y me levanto tarde y a no ser por alguna que otra noche en que acompaño a alguno de los últimos clientes a beber hasta que se acaba el ron, el whisky, o el tequila, pocas veces despierto con resaca.

Compartía piso con una amiga tan puta como yo, Magaly, al menos así dice que se llama, pero yo no le creo, tampoco me importa, muy pocas veces nos llamamos como decimos. Y digo compartía, porque desde que me encontré al pequeño la Magaly decidió darse la baja en el piso hasta que sepa qué hacer con él. Eso sí no puedo dejar que se venza el mes porque sin la parte que ella aporta pagar la renta está complicado.

Creo que fue el sábado o sería el domingo cuando, al salir de La Gata Siamesa (que así se llama el burdel donde trabajo), me tropecé con una pequeña caja y al moverla con el pie me di cuenta de que estaba un tanto “pesadita”. Con mucho cuidado y un poco de temor, porque nunca se sabe lo que uno va a encontrar en una caja con la que se tropieza a las tres de la mañana, abrí las tapas y de repente un ¡gu! que me hizo dar un salto –casi me caigo–, otro ¡gu! y ahí estaba envueltito en una manta azul, levantando sus manitas y pequeñito, pequeñito y muy frágil.

El corazón me latía aceleradamente y en mi cerebro se repetía mil veces una pregunta ¿qué es esto? ¿qué es esto? y mil veces una vocecita me contestaba ¿no ves?, ¡un muchachito..! me di media vuelta tratando de no pensarlo y apenas di dos pasos en dirección opuesta a la caja, otro balbuceo ¡gu! ¡Ay, me dio un dolor dejarlo allí..!

Cuando llegué al piso, con el enano envueltito entre los brazos, la Magaly se quedó paralizada y abrió la bocota sin poder decir nada, estuvo así como por media hora. Mientras, yo buscaba un sitio caliente donde acostar al pequeño y lo revisaba a ver si no se había hecho pis o algo peor; en esas estaba cuando la Magaly me soltó un ¿de dónde sacaste eso? y empezó con la perorata de que quién lo iba a cuidar, que ahora si la habíamos jodido y que tal y qué se yo y… ¿qué vamos a hacer con eso?

Entonces le expliqué que sería solo mientras le encontraba un sitio, y: no le digas “eso”. Ya dije que me gusta ser puta y no iba a dejar mi vocación, además si hubiese querido ya tendría yo mi paquetico propio pero este era tan pequeñito y tan frágil. Ella, al día siguiente armó la mochila y me dijo que se iba a donde la Pepa mientras yo resolvía ese “problemita”.

Así, ha pasado casi una semana o quizá una semana ya que el pequeño está conmigo, no ha llorado, ha dormido todas las noches (tanto que he podido trabajar un día si y otro no, eso sí, salgo corriendo del burdel y nada de traguitos de más). La portera, una señora muy buena, que entiende mi trabajo (aunque creo que la verdad es que tuvo sus buenos tiempos), me lo cuida y está pendiente de él pero ya me lanzó algunas indirectas sobre la “situación”.

¿Será que me lo quedo? me pregunté esta mañana mientras jugaba con uno de sus deditos. Pero tengo dudas porque mi vocación está en La Gata ya son casi cinco años de trabajar allí ininterrumpidamente y casi todos los clientes me conocen, además si me lo quedo tengo que ponerle nombre, mandarlo para la escuela (claro cuando tenga edad) y de paso decirle que su mamá era enfermera y trabajaba de noche, vaya dilema ¡con lo que me gusta ser puta!. 

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Responses

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  1. Hola, Silmar. La voz de la narradora es buena. A mi juicio necesita soltarse más y profundizar en los elementos que hacen grande una historia incluso en el caso de que no existe peripecia. En este cuento estás jugando con el cambio profundo que la maternidad puede provocar en una prostituta. Te recomiendo seguir avanzando en la formación.

    Cualquier duda puedes escribirme.
    Feliz fin de semana.
    Ray

 

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