Escritores mediocres que venden debido a su marca personal y genios sin trabajo

Escritores mediocres que venden debido a su marca personal y genios sin trabajo

Ray Bolívar 

Puedes ser un escritor brillante y permanecer en el anonimato durante toda tu vida. En cambio, conviven muy cerca de nuestras aguas, un número creciente de autores amantes de las modas, de los lugares comunes y los personajes manidos que triunfan. Peor aún, existe toda una cohorte de ratas que prostituye su vida privada para regar su vida con oro. En este artículo nos sumergimos de cabeza en los oropeles del mundo literario y en la elección que deberás hacer. ¿Quieres ser reconocido por tu talento y el poder de tus obras o prefieres convertir tu vida en un Reality Show?

La bondad, el amor y el camino al paraíso

Hace muchos años comprendí que las sociedades, al menos la nuestra, es esencialmente cínica e hipócrita. Estas dos lindezas modelan nuestra vida, vician incluso el aire que respiramos y condicionan buena parte de nuestro comportamiento. Un columnista, en más de una ocasión, se sentirá presionado por su editor para que publique una opinión que no tiene que coincidir con su criterio y mucho menos con un juicio objetivo. ¿Estamos ante la muerte de la verdad?

Autores inflados que bailan la danza de los millones

A diario leemos críticas en los periódicos que exaltan la calidad de la obra de fulanito o menganito. Cuando el autor avezado profundiza en el texto sugerido comprende que ha sido estafado. El paroxismo del horror llega cuando la obra recibe el espaldarazo del público, se viraliza el texto y surgen de la noche a la mañana, apologetas del Can Cervero, críticos de arte con un conocimiento endeble y laxo que poco o nada tiene que aportar al arte. Me sumo a la definición de arte esgrimida por Galeano en El libro de los abrazos: “El arte es arte o es mierda”. (1).

La prostitución del carácter de los escritores 

 Los editores atan una piedra al cuello de sus autores y los lanzan al río de la vida. Les orientan sobre qué escribir y cómo. Aconsejan, por el bien del arte, “claro” que los textos deben ser más extensos porque: “más de cuatrocientas páginas convierten una obra, ante los ojos del lector, en una obra decorosa y apetecible”. Sin embargo, El Principito es un texto más bien escueto, carente de grasa y de subtramas ficticias. El Principito es lo que debe ser, una obra sincera y honesta escrita con devoción, comparable al grito de Munch o a la Madonna de Botero.

Influencers trasnochados y el caos de Internet

De la noche a la mañana ha surgido una legión de influencers con ideas más o menos chispeantes que no superan la línea de los 35 años. A pesar de su juventud son capaces de emitir criterios lapidarios basados en ideas de trapo. Por ejemplo, la gran novela de Nabokov, Lolita, debería ser prohibida porque exalta a los pederastas. También he leído críticas tan pedestres como: “la novela estaría bien de no ser porque existen demasiado violaciones”.  Opiniones tan fundamentadas como una torre de merengue que no deben quitarnos el sueño. 

El arte y la cacería de brujas 

En 1950 McCarthy comenzó una cacería de brujas en Estados Unidos. Una de sus grandes víctimas fue Dalton Trumbo, un artista que decidió ser fiel a sus principios así que fue pasto de las llamas en las manos de Hedda Hopper, una periodista de la época que utilizó su gran influencia mediática para atacar la obra de Trumbo, Herbert Biberman o John Howard Lawson, integrantes del grupo los Diez de Hollywood. Hoy en día, el mundo disfruta la obra de estos artistas y nadie recuerda a Hedda. En el caso de Trumbo ha sido aclamado como el mejor guionista de la época, aunque este no es un criterio unánime.

Escritores chatarra que venden humo y se marean con su éxito

“…No ha mucho, un escritor recio y de lanza en ristre, de cuyo nombre no quiero acordarme, se convirtió de la noche a la mañana en un verdadero defensor de la Literatura más casta… Traigo a colación a Cervantes por la archiconocida rivalidad que vivió con Lope de Vega. La obra del maestro fundó los cimientos de la Literatura Moderna. No obstante, esto no evitó que padeciera estrecheces durante buena parte de su vida. El genio de Lope de Vega, en cambio, era muy práctico, cobraba por cada comedia 500 reales y en ocasiones la reina tenía la delicadeza de extenderle recibos por valor de 150 ducados.

Espíritus literarios apegados al dinero 

En nuestros días abundan los espíritus literarios con un gran apego por el dinero. En algunos casos se pasean de plató en plató exhibiendo su indigencia cultural y aireando los trapos sucios de su vida privada. En otros, convierten su vida en un esperpento y la muestran al público a través de Youtube. En España desafortunadamente las bajas pasiones y el mal gusto han invadido la televisión y buena parte de los periódicos.

¿Qué camino elegir? 

Ante la duda consulta a los clásicos. Es cierto que el canon de la Literatura sufre y sufrirá variaciones porque el arte evoluciona con las sociedades. No obstante, hay tres o cuatro puntos que se mantienen invariables a lo largo del tiempo. Desde la grandes tragedias griegas hasta nuestros días, las obras cumbres han recreado grandes historias. Ahí tenemos Guerra y Paz, La Madre, Cien Años de Soledad, La Ilíada de Homero, etc.

El segundo punto está relacionado con el dominio de la lengua en todas sus vertientes, ortotipográfico, sintáctico, pragmático-lingüístico. No se concibe un autor con un dominio nulo o flojo de la lengua. El tercer aspecto está relacionado con la autenticidad del autor, el desarrollo de su estilo y su originalidad.

El cuarto punto 

Del cuarto punto hemos hablado con profusión en este artículo que ya se está extendiendo demasiado. Debes decidir qué tipo de autor quieres ser. El espectro es amplio, desde los académicos como Umberto Eco o Jhon Williams, los escritores con vocación humanista como Saramago o José Luis Sampedro, comprometidos con una causa social, hasta los escritores moneda como Danielle Steel y compañía. Luego tenemos la categoría de los iluminados que escriben mal, son mediocres pero se esfuerzan porque los demás creamos que escriben literatura. En resumen, un engendro del mal, una hidra de 7 cabezas, una especie de Kiko Rivera con traje y pajarita enfrascado en una discusión sobre el átomo con un físico.

Notas

Galeano atribuye la frase a Portinari.

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2 comentarios en “Escritores mediocres que venden debido a su marca personal y genios sin trabajo”

  1. Fátima Romero

    Buena reflexión, pero te ha quedado un poco binaria: un eje imaginario de coordenadas calidad – rédito económico ofrece cuatro posibilidades:
    1.- Calidad + Rédito
    2.-No calidad + Rédito
    3.-Calidad + No rédito
    4. No calidad + No rédito
    Eso, sin tener en cuenta que (aún) no existe una manera objetiva de calificar la calidad de una obra.
    Eso, sin tener en cuenta que la inteligencia es múltiple. Siguiendo la teoría de Gardner creatividad y habilidad social ni son cuestión de todo o nada ni son factores dependientes en ningún sentido.
    Eso, sin tener en cuenta que los autores no tienen tarifa plana de calidad garantizada; fluctúan entre lo aborrecible y la maravilla, como todo el que crea. Bueno, vale, algunos fluctúan, otros pululan y otros parecen inmunes a la gravedad.
    Aunque esta es solo mi opinión.

    1. Hola Fátima,

      Coincido en algunas cosas contigo en otras no. Podemos valorar la obra en base
      a la subjetividad pero sí existen criterios objetivos muy bien definidos para valorar un texto, podemos
      evaluar la obra en base al aspecto textual, semántico, sintáctico, pragmático y lingüístico. Estos postulados
      teóricos son muy claros y han sido estudiados con profundidad y largueza durante el siglo pasado. Si un autor
      no realiza mudas temporales de manera correcta, si no es capaz de lograr personajes redondos o mucho peor, si
      no es capaz de vertebrar un texto coherente y cohesionado por citar solo dos de las características que debe poseer un texto, según Beaugrande y Dressler, estamos en presencia de un ripio digno de ser, cuando menos reescrito.

      Hay algunos puntos en tu reflexión que no entendí, perdona mi cortedad. El artículo es una aproximación a la realidad pero no pretende agotarla. Es una reflexión sobre el tipo de autor que queremos o deseamos ser. Y si bien, no es menos cierto que el valor de una obra artística no
      esta unida al valor humano de su creador, (son dos asuntos a mi juicio diferentes) en más de una ocasión se ataca la obra porque el autor tiene una determinada postura política. Esto ha pasado varias veces en la historia de la humanidad y entiendo que seguirá pasando. J.R.R. Tolkien era racista, pero El señor de los anillos seguirá ocupando un lugar destacado en la narrativa épica; Oscar Wilde también fue enjuiciado y encarcelado en base a los criterios morales de la época y su obra ha trascendido. Mucho más cercano en el tiempo, King el maestro del terror, ha sido ignorado por los medios académicos durante media vida porque se le acusa de crear libros livianos enfocados al mercado. Es muy posible que la mayor ambición de King sea acumular riqueza en base a su trabajo. En cualquier caso, con su trabajo ya ha hecho mucho más que los académicos que lo critican. Ninguno de ellos se ha acercado siguiera a las cifras de ventas del maestro y esto, qué duda cabe, le otorga nuevos bríos a la literatura para seguir capeando el duro golpe que significa para este arte tanto Internet como los medios audiovisuales en el siglo XX.

      Mil gracias por pasarte y espero verte más veces.
      Ray

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