Los escritores y la competencia comunicativa parte I

Los escritores y la competencia comunicativa parte I

Ray Bolívar 

A menudo, los aspirantes a escritores realizan preguntas del tipo: ¿qué necesito para ser escritor? o ¿cuáles son las habilidades necesarias para ser escritor? En más de una ocasión he tenido la oportunidad de aclarar criterios infundados como: para ser escritor me basta con tener imaginación o con elaborar frases chispeantes. A mi juicio, esto no es suficiente. En el artículo de hoy hablaré del equipo mínimo que un escritor necesita para realizar su trabajo de una manera efectiva.

Facebook y los escritores

Se cuentan por miles los aspirantes a escritores en Facebook que difunden a diario su verdad. Es parte de la magia de Facebook, permitir que millones de personas con intereses comunes difundan su trabajo con energía. Sin embargo los problemas comienzan cuando sus textos son ininteligibles. Es lamentable el espectáculo que ofrece un aspirante a escritor que pretende ser un maestro de la lengua cuando no es capaz de vertebrar una subordinada con dignidad, los párrafos son un verdadero esperpento y la ortografía se hunde en un buque sin destino.

El sacrificio del arte

Conquistar un arte es una tarea difícil y extremadamente compleja. Para convertirse en un escritor profesional no basta con desearlo y tener talento. Se necesita formación teórica, un toque de magia y mucha práctica para desarrollar habilidades que nos permitan comunicar con eficacia a través de la escritura. Intuyo que la mayoría de los escritores o aspirantes a escritores tienen la magia así que me centraré en los aspectos terrenales.

Durante el siglo XX Noam Chomsky, uno de los máximos exponentes de la gramática generativa, desarrolló el concepto de competencia lingüística. Según él abarca los componentes: fonológico, sintáctico, semántico, léxico y morfológico.

La competencia lingüística

Los escritores que se precien de serlo deben dominar, como mínimo, la competencia lingüística. Es decir, deben ser capaces de elaborar oraciones sintácticamente correctas con el léxico adecuado, pero la cosa no termina ahí. En realidad el asunto es mucho más complejo de lo que se aprecia a primera vista. Sí, yo también pensaba que era fácil pero no. En realidad las cosas que merecen la pena no suelen conseguirse sin esfuerzo y en el caso de la escritura este mantra se cumple a rajatabla.

La teoría de Chomsky

La teoría de Chomsky generó duras críticas desde la corriente funcionalista. La mayoría de los investigadores están de acuerdo en afirmar que la teoría de Chomsky es demasiado reduccionista porque no abarca elementos del contexto sociolingüístico. Es decir, una oración sintácticamente correcta necesita, para ser entendida, que sea aceptable y apropiada al contexto.

Lo ilustraré con un ejemplo reciente del que fui testigo. Mientras almorzaba en una cafetería con una excelente compañera que me contaba sus batallitas diarias, la camarera se acercó a preguntarnos por el postre. Tras escuchar sus orientaciones nos decantamos por una sabrosa tarta de chocolate con crema. La situación fue más o menos así.

El ejemplo

–Entonces, ¿van a querer postre? La tarta de chocolate está riquísima.

–Sí, probaremos la tarta.

–¿Traigo cuchillo y tenedor?

–Por favor.

A los cinco minutos la camarera regresó con la tarta pero sin cuchillo ni tenedor. El malentendido se aclaró enseguida. La camarera, aunque era extranjera, hablaba con fluidez el idioma español. Sin embargo no fue capaz de entender el significado pragmático de este parlamento porque por favor no responde a la pregunta realizada por la camarera. Estamos en presencia en este caso de un error provocado por desconocer el significado contextual de un acto del habla (Paul Grice).

El aspecto cultural y la lengua

El aspecto cultural juega un papel importantísimo en este tipo de situaciones porque un hispohablante debería entender sin mayores complicaciones el significado pragmático de por favor. Un extranjero, por el contrario, a menos que domine a un nivel profundo los aspectos culturales y pragmáticos de la lengua aprendida, es muy probable que pierda estos matices.

Esta es la principal crítica que los funcionalistas realizan a Chomsky. La lengua no puede explicarse solo con estructuras sintácticas, también se precisa del contexto y como es lógico es necesario dominar los aspectos socioculturales, pero si crees que esto es todo estás muy equivocado porque la discusión se puso aún más interesante cuando surgió el concepto de competencia comunicativa.

La competencia comunicativa y los escritores

Hymes presentó un concepto en el que aborda no solo la gramaticalidad de las oraciones. Desarrolló cuatro dimensiones que a su juicio resultan más factibles para abordar el tratamiento del lenguaje en cualquiera de sus vertientes: hablado, escrito, etc. En resumen, Hymes dice que un mensaje debe ser correcto gramaticalmente pero también debe adecuarse a la situación y al contexto en que se emita.

En suma, un escritor debe aprender la competencia lingüística pero también necesita dominar la competencia comunicativa porque esta nos permite utilizar diferentes registros de la lengua, reconocer diversas situaciones comunicativas y configurar un discurso apropiado a cada una.

Acudiré a un nuevo ejemplo para ilustrar lo que quiero trasmitir.

“…y la pelota pasa por el aro y agita la red produciendo una especie de susurro femenino.

–Una chiripa –dice uno de los niños.

–No, experiencia –replica él, y les pregunta–:¿qué, me dejáis jugar?

 Ellos no responden y se limitan a intercambiar miradas de perplejidad. Conejo se quita la chaqueta, la dobla con esmero y la deja sobre la tapa limpia de un contenedor de basuras. A sus espaldas los zapatos deportivos vuelven a raspar el suelo. Conejo interviene en la arrebatiña de los niños para hacerse con la pelota, de un golpecito se la quita a un par de manos infantiles de nudillos mugrientos y se queda con ella. Nota la antigua sensación que tensa su cuerpo y da alas a sus brazos, como si estuviera hecho de cuero estirado, como si atravesara la densa capa de los años para palpar esa tirantez. Sus brazos se alzan de un modo automático y la pelota de goma vuela hacia la cesta desde lo alto de su cabeza. El lanzamiento le parece tan bueno que parpadea cuando la pelota se corta, y por un instante se pregunta si habrá pasado por el aro sin mover siquiera la red…”. 

Fragmento de Corre, Conejo.

Jhon Updake.

En el fragmento anterior la prosa de Jhon Updake nos somete. Si el escritor tuviera un látigo no sería más efectivo. Imagino un cráter lleno de millones de almas que extienden sus brazos en un intento por escapar de las llamas del infierno y Jhon Updake desde la cúspide, fustiga con premura, una y otra vez. Ríe como un loco o como un paranoico mientras se pasa la lengua por la comisura de los labios…

Perdón por la digresión, a veces me dejo llevar. Creo que el ejemplo ha sido bastante explícito. Cumple con los requisitos formales (sintaxis, léxico) para otorgar a Updake la medalla del valor. Este trabajo tiene la suficiente intensidad como para trasmitir el estado de ánimo del protagonista, la extrañeza de los niños, el entorno opresivo y la atmósfera que envuelve al personaje encarnado en la figura de Conejo Angstrom.

Ahora, si consideras que una persona alcanza este nivel de destreza a golpe de comentarios lascivos en Facebook o poniendo caritas, me temo que sigues sin ver la luz. Necesitas escribir a diario y sudar mientras escribes. ¿Sabes a qué me refiero?, necesitas trabajar en serio y hacerte responsable de tu talento...

Nota

Este texto se está alargando demasiado. La semana próxima lo terminaré. Apelo a vuestra generosidad.

Un abrazo.

Ray

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