Guía rápida para la creación de personajes

En este estudio me gustaría referirme a la creación de personajes utilizando un test muy popular en psicología llamado el test de los cinco grandes. Existe un trabajo publicado con anterioridad y descrito en este libro que abarca con profusión aspectos tales como los intereses de las personas, la adecuación, las contradicciones así como los defectos y virtudes. Esta guía complementa el trabajo anterior y sienta las bases para crear personajes auténticos plenos de vida y vigor.

Al crear tus personajes utiliza estos filtros para caracterizarlos.

  • Extraversión: ¿tu personaje es sociable o retraído? ¿Ama la diversión o es reservado?
  • Amabilidad. ¿Es confiado o desconfiado? ¿Servicial o poco dispuesto a colaborar?
  • Meticulosidad. ¿Es organizado o desorganizado? ¿Es disciplinado o su fuerza de voluntad escasa?
  • Estabilidad emocional. ¿Es tranquilo o tiende a preocuparse por todo? ¿Seguro o inseguro?
  • Apertura a nuevas experiencias. ¿Es imaginativo o realista? ¿Independiente o conformista?

Claves para conocer la personalidad 

El psicólogo Samuel Gosling sostiene que es muy fácil conocer la personalidad de las personas en base a tres claves, utilízalas para crear personajes más eficaces.

Clave nº 1. Expresiones de identidad. Son expresiones de cómo nos gustaría que nos viera el mundo. Si en el recibidor de tu casa cuelgas el título de doctor, por ejemplo.

Clave nº 2. Los residuos conductuales. Son las pistas involuntarias que dejamos al realizar actos. Por ejemplo, la ropa sucia sobre la cama o en el suelo  o una colección de CD ordenados alfabéticamente.

Clave nº 3. Los reguladores de pensamientos y sentimientos. Son los cambios que hacemos a nuestros espacios personales para influir en cómo nos sentimos. Las velas perfumadas en los rincones de las casas, las pinturas que cuelgan en el salón, etc.

La caracterización indirecta 

Cuando nos dan acceso a los espacios privados de las personas las conocemos profundamente porque accedemos a un material único que nos aporta información sobre su verdadera personalidad. La utilización de las tres claves descritas con anterioridad son un fecundo arsenal listo para ser utilizado.

Si nuestra pareja es reciente y nos permite esperar en su habitación mientras se ducha, involuntariamente nos ha proporcionado suficientes datos como para hacernos una idea de sus características.

Pongamos por caso que mientras esperamos en su habitación nos acercamos a un libro abierto que yace sobre la mesa de noche, el título es revelador, se trata de El mundo de Sofia o Así habló Zaratustra.

Luego nos agachamos porque se nos ha caído un objeto, una pelota pequeña. Debajo de la cama encontramos mucho polvo acumulado, aunque el resto de la habitación está impecable. Lo primero que nos viene a la mente es que en vez de arrojar el polvo en la basura lo han escondido bajo la cama.

Podría seguir enumerando ejemplos pero las pistas mencionadas son suficientes como para que el lector se haga una idea del poder que alberga este modelo de caracterización. Luego está el método de la caracterización indirecta utilizando los elementos mencionadas con anterioridad.

La vorágine del siglo XXI nos obliga a producir textos que capten y sostengan la atención, sin embargo es necesario introducir descripciones que nos ayuden a imprimir tonos y matices a los personajes. El problema en este caso es que la descripción, ya se sabe, es estática mientras que la narración es todo nervio así que perdemos fuerza y empuje cuando describimos de una manera inapropiada, por ejemplo como se hacía en el siglo XIX.

En nuestros días es impensable escribir largas parrafadas descriptivas para caracterizar a los personajes y salvo en contados casos, como en los trabajos de Alejo Carpentier o Humberto Eco, la ficción logra su cometido utilizando este método.

Una solución perfecta es acometer la caracterización de manera indirecta. Si el personaje repite mucho la palabra quiero o le tiemblan las manos mientras entrega una carta estamos caracterizando. Al abrir una puerta cuyos goznes chirrían también describimos.

Con este método evitamos la pérdida de fuerza que se produce cuando describimos porque estamos introduciendo pequeños elementos descriptivos, muy reveladores por cierto, que no interrumpen la trama principal.

Buena suerte.

Ray

Algunos ejemplos

“…—Jhon se limpió el sudor de la frente. No dijo nada, seguía intentando desatar al animal, empezaba a hacer calor…”.

Fragmento de El pecado y la gloria.

Ray Bolívar

“…Ahora solo tenía que apartar las ramas de los árboles, y eso fue lo que hizo. Con lentitud apartó la rama principal, hasta encontrarse frente a un lobo que devoraba los restos de un cadáver desnudo.

El animal siguió moviendo la mandíbula sin apartar ni un segundo los ojos de Bloomsky. Eso era todo lo que hacía, masticar y gruñir mientras cientos de moscas luchaban por tomar parte en el banquete…”.

Fragmento de La ira de los elegidos 

Ray Bolívar


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Ray Bolívar
Profesor y escritor
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