Rojo y Negro

El miércoles día 22 a las 5 de la tarde, me esperaba Salvador en el Sex hotel de la avenida blanca. Casi había llegado al lugar donde me encontraría con él. Quedaban 15 minutos para mi cita. Las ansias por llegar y verlo evitaban que estuviera quieta.

Era una tarde caprichosa de esas que pocas veces te regala la vida. Él me esperaba en la habitación 325. Pulsé los números que me había dicho con la tarjeta para poder entrar. Mi sorpresa fue que no vi a nadie, seguramente estaría en el baño, o no. Me apresuré a inspeccionar cada rincón de la suite, sin ver nada. Así que me senté en un sillón blanco a esperar.

En esos momentos me sentí rara, tuve una sensación inexplicable, no sabría definirla. Hice lo que ponía en la nota de la mesa. Ponte la ropa que hay encima de la cama, enciende los candelabros, apaga la luz y ponte la máscara.

La puerta se abrió y pude ver su silueta que se acercaba. Le miré a los ojos.

-Soy… iba a decir mi nombre cuando él…

-¡Shhh! ¡Shhh!, aquí y ahora soy Negro y tú Rojo.

-Está bien. -le dije.

Puso una música suave y llenó dos copas de champán. Estiró su mano hacia mí invitándome a bailar. Sus labios calientes sorbieron mi cuello y mi cuerpo empezó a estremecerse.

-Quítate la ropa muy despacio. –me dijo.

Él hizo lo mismo al compás de la melodía, bailamos piel a piel y, poco a poco nuestras bocas se encontraron para ser besadas, sin darnos cuenta nuestra desnudez se vistió de deseo y de pasión, pudimos alcanzar el éxtasis.

Nunca sospeché que dentro de mí, hubiera tanto placer y el Negro supo cómo hacer que mi cuerpo resplandeciera ante él. El olor de las velas, el sabor de sus labios humedecidos de cava, la música embriagadora, el tacto de sus dedos acariciándome…

Ya no había luz, solo el resplandor de la luna tras los cristales.

Entre las sábanas mojadas quedaron nuestros cuerpos abrazados y nuestros rostros cubiertos del negro y el rojo. Y me pregunté: ¿Lo volveré a hacer?

Nati Regàs.

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Responses

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  1. Hola, Nati. Por favor lee esta oración: Me apresuré a inspeccionar cada rincón de la suite sin ver nada. En realidad la oración correcta debería rezar: me apresuré a inspeccionar cada rincón de la suite. No encontré nada… La oración se puede mejorar mucho más: Inspeccioné cada rincón de la suite, no encontré nada…

    Seguimos.
    Ray

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