Vacaciones para escritores, el duque de gastronia

Vacaciones para escritores, el duque de gastronia

Ray Bolívar 

Agosto no es el mes preferido de las flores pero sí es un mes en el que solemos tomar un descanso para desconectar del mundo y vivir experiencias desconcertantes. Un grupo de amigos visitó a las tres de la madrugada una casa embrujada en la Sierra Morena, otros dos iniciaron El camino de Santiago y de repente decidieron darle la vuelta al mundo con una empanada en la mochila, dos billetes de avión y cuatrocientos euros.

Por supuesto que no me salvo de las experiencias desconcertantes. La semana pasada tuve la oportunidad de compartir mesa con dos buenos amigos que me invitaron a conocer al Duque de Gastronia y su pareja Stéphane. 

Arturo Pardo es uno de los escritores más pintorescos y bohemios de España. Su talento para elaborar el mejor cocido de España con 216 garbanzos es sin duda alguna, “prodigioso”. 

Me acompañaba una cordobesa de origen judío especializada en biología molecular, el gran Dani y un toledano, fiel defensor de la filosofía y apasionado de las comidas pantagruélicas. La cena se extendió hasta muy entrada la madrugada, entre risas y anécdotas. En cierto momento tuve la certeza de que la historia del mundo, toda su historia cabía en un grano de garbanzo.

Cayeron nada más y nada menos que doce botellas de vino tinto, cinco del champagne más exquisito, cuatro solomillos de lomo ibérico, una jabata con la carne dulce y tierna adquirida en una subasta ilegal en la Sierra de Cazorla, quesos del reino de Aragón, aceitunas cultivadas en Grecia, ensalada de verduras y un delicado revuelto de morcilla digno de los paladares más exigentes.

Se habló del amor y de la guerra, de la historia del fin del mundo; los átomos y las moléculas protagonizaron una de las discusiones más importantes de la noche y luego ya no fue posible parar, El contrato social de Rousseau, la dialéctica de Hegel, los avances de Freud y el sentido de la vida.

El discurso del gran Arturo, El Duque de Gastronia y su sapiencia me ayudaron a entender que el mayor tesoro de España no es su comida, la belleza de sus mujeres o el clima, el mayor tesoro de España es su gente y la riqueza histórica que se vislumbra en los ojos de las personas humildes, el deseo de vivir y la gran esperanza que anida en el corazón de los manchegos, los gaditanos, los cantabrios y en el conjunto de pueblos que conforman la raza ibérica.

En la noche oscura y sin estrellas que habitamos, el discurso de Arturo fue iluminador, sus palabras organizaron un mundo voraz y descarnado en el que cada grupo y en ocasiones cada individuo pretende estar en posesión de la única verdad, un mundo donde el sentido de las palabras se esfuma a diario.

Comprendí entonces que asistía el encuentro de dos culturas, al choque impostergable del humanismo clásico con el hedonismo recalcitrante de nuestros días, con la generación de Arturo morirá una parte importante del viejo orden que sabía pensar para dar paso a un toro ciego y furioso que conoce todas las respuestas, elabora soluciones, propone utopías, nuevas leyes, reivindicaciones y sin embargo, sigue sin saber pensar.

Aprende a narrar con esta píldora de aprendizaje 

Descubre los puntos flacos de tu prosa

Recomendar0 Lo RecomiendoPublicado en consejos a escritores

Related Articles

Responses

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

4 consejos para triunfar como escritor

Gratis

El ABC que necesita todo escritor para impulsar su carrera

Guía para crear inicios memorables

Gratis

Utiliza estos 9 consejos para escribir inicios memorables 

¿Ya hiciste el test de escritura creativa? 

Con este test mediremos tus habilidades escriturales. Al final tendrás una visión muy ajustada de tu dominio del idioma. ¿Te apuntas?

He leído y acepto los términos de la Política de Privacidad y la Política de Cookies de Ray Bolívar Sosa, por tanto, doy mi consentimiento expreso para el tratamiento de datos personales de acuerdo a la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD) y el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).