Volare

Cuelgo el teléfono y me quedo pensando. Sé que tú has seguido caminando hacia tu trabajo. Una llamada de tu socio te habrá vuelto a hacer click en la otra realidad y la conversación que manteníamos hace apenas unos segundos quedará en segundo, tercer plano, quedará en nada. Y yo continuo limpiando mi casa, a falta de una buena limpieza de mi alma, y pensando en por qué, después de tantos años y un solo encuentro seguimos en contacto, buscándonos, ya no sé si tanto a nosotros como dos seres distintos, hombre y mujer, como a nosotros mismos, buceando en lo más profundo de nuestro ser.

No nos veremos. Mi billete de AVE aguardando a ser validado, el hotel en el centro de la ciudad en espera de la huésped suicida. Los compromisos de la vida mandan. Otras veces han sido los miedos. Siempre el boicot, propio o ajeno, se encarga de abrirnos los ojos de ciego, de disparar la bofetada seca y contundente del estado de vigilia en el que nos movemos. A menos cien de acariciarnos de nuevo.

Y no es que nuestro único encuentro, hace ya, fuese la bomba. O tal vez sí, por eso deseamos otra oportunidad. Un recuerdo agridulce pero sincero puebla las imágenes de aquel momento. Chamartín fue testigo, punto de encuentro donde los nervios y el cansancio cumplieron su papel a la perfección. Luego otro tren nos llevó hacia la guarida del león pacífico y en armonía. Pero nuestros cuerpos temblaban y se abrazaron empapados en vino. Moviste tus caderas para mí y yo sonreía por verte feliz. Cocinaste para mí y yo mordía mis labios por verte feliz. Me tocaste con la torpeza de la bestia que desea ser delicado. Yo jadeaba por verte feliz, eras la furia que necesitaba, el felino salvaje que atravesó mi frío vacío, ése que nos acompañó cuando nuestros cuerpos se tocaban y nuestras miradas se cruzaban.

Sin embargo soñé contigo ya de vuelta y te hice mío. Nos dijimos adiós en la estación. Nos dijimos adiós por el teléfono. Nuevas mujeres entraron en tu vida y te ilusionaron. Yo me decepcioné con la vida y seguí por el camino de lo cómodo, el que no transparenta la verdad.

Hoy un “me gusta” en el Facebook. Mañana un whatsapp simulando que nos echamos de menos, imaginándonos desnudos haciéndonos el amor con la locura que nos faltó aquella vez para disfrutar la carne de gallina de los besos delatores de urgencia. Un intento de encuentro en una fría tarde de incipiente invierno. Otro intento de encuentro cuando el calor aprieta y nuestros silencios se unen en intensa comunión, pero no nos veremos

Aunque tengo la sensación de que lo deseamos tanto como los caprichosos adolescentes desean ese helado tras acariciar el pecho duro y turgente de la mujer idealizada y ellas, tiernas criaturas, tras dejarse acariciar su pecho hermoso por la mano inexperta del príncipe enamorado. Tengo la intuición de que algo tenemos que decirnos al oído, entre susurros y roces que despertarían a esas almas zombies que nos habitan hace tanto. Algo nos mueve por la misma senda, a pesar de los pesares de esta vida aburrida que elegimos, a pesar de que digas que es impuesta, a pesar de la distancia, a pesar de que no nos conocemos como se supone que debemos conocernos. Siento que el fino lazo que nos une es tan fuerte como el acero de vete a saber qué súper héroe.

No nos veremos, esta vez. No nos veremos, puede que nunca. Porque la vida manda, te oigo decir, pero sigo sin entender por qué dejar espacios donde las sombras sospecho que desean convertirse en una luz de ésas que nunca se apagarán. Mierda de vida.

Y si nos vemos…. ¿Será que más temprano que tarde nos encontraremos y nos reconoceremos?

Y entonces me acuerdo de una película de Woody Allen, no demasiado buena, A Roma con amor, y me dejo llevar por su mensaje….Empiezo a bailar con esa escoba imaginaria que a veces anhelo como compañía, tarareo la canción mágica, la que me llega ahora que pienso en ti y en eso “nuestro” que no sabemos lo que es y que puede que no sea nada, pero eso poco nos importa. Y me hago colega del vacío para que no me pille por sorpresa, otra vez, cuando tu mano se junte con la mía….Una música dulce sounava soltante per me…..Volare, oooh.

Autora: Esperando Abril.

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  1. Me gusta cómo está expresado, lo veo como una alegoría de la soledad, un detalle de querer salir de esa soledad pertinaz que a veces azota a las personas.

  2. Es un texto con una prosa muy poética, tal vez demasiado porque el segundo párrafo tiene una rima asonante desde “siempre el boicot… hasta …acariciarnos de nuevo”. Tal vez fuera esa tu intención…También creo que el texto sería más sencillo de leer e igual de hermoso con menos adjetivos, que la belleza se la dan las reflexiones expresadas por el personaje, (sin embargo he de decir que lo digo con toda humildad porque tengo experiencia comentando textos).
    Me gustan los dos últimos párrafos; tienen una gran fuerza narrativa.

  3. Gracias Manuel. Me sirven muchísimo tus comentarios. Los tendré en cuenta para futuras correcciones y creaciones

 

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